sábado, 13 de diciembre de 2014

EL RULETEO

Nos tocó. Lo habíamos leído y escuchado desde hace tiempo, pero no creíamos que nos ocurriría, pero si, nos tocó. Se enfermó uno de nuestros familiares y hubo necesidad de acudir a la emergencia médica de una clínica privada (que ya parecen hospitales de choque por la cantidad de gente que son atendidas diariamente). Pensamos al hacerlo que los seguros cubrirían la contingencia. Cuando el diagnóstico requería el uso de una cama de terapia intensiva, la cuestión se puso peliaguda.  Allí comenzó nuestra desesperación y desasosiego. Comenzó el ruleteo para buscar la solución. En ningún hospital público había disponibilidad de la dichosa cama. Acudimos a la posibilidad en las clínicas privadas. Imposible. La falta del servicio en la red de salud pública tenía colapsada la red privada. Al no conseguir la cama, tuvimos que sufrir el dolor de ver como moría de mengua nuestro familiar, y ni todos los seguros del mundo pudieron pagar la indisponibilidad de un servicio, desaparecido por obra y gracia de un desgobierno en el que sus altos animálculos toman cualquier día un avión de pdvsa y se van a atender sus dolencias en los mejores hospitales del mundo, pagado por todos los habitantes de esta tierra, a quienes se les ha negado hasta el acetaminofen para tratar la más sencilla de las enfermedades. 



animálculo.
1. m. Animal perceptible solamente con el auxilio del microscopio. 

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